No es más que un perro…

Este post lo comencé a escribir hoy en la mañana. Mi perro había desaparecido hace algunos días y en verdad que comenzaba a perder la esperanza de volverlo a ver. Estuve buscándolo de casa en casa y no lo encontré (aunque, dicho sea de paso, encontré un par de vecinas interesantes). Este post iba a ser algo triste, un homenaje a mi perro desaparecido, pero hace un par de horas reapareció. El muy desgraciado estuvo vagabundeando en un centro comercial, fue encontrado por una señora que se dio la molestia de poner carteles diciendo que había encontrado un beagle. No sé cómo agradecerle a la señora que me salvó de una gran tristeza.

A veces cuesta creer lo que uno puede sentir hacia un perro. Mi perro ha sido más que una mascota, un compañero leal y fiel. Siempre le decía mi “room mate” porque mi casa era tan mía como la de él. Si bien no pagaba las cuentas me conseguía pareja. De hecho, compartíamos un departamento en Tlalpan, ciudad de México, y siempre que salía a pasearlo se acercaban las mujeres. Yo me quedaba con las sobras, la verdad, pero no tenía problema con eso. Yo siempre fui conocido como el “Dueño de Orión”, lo cual me daba mucho agrado.

Perro el muy pinche perro siempre fue inquieto. Se aburría mucho en mi departamento y destrozaba todo lo que podía. Destrozó mi cortina, mi sillón, películas, libros, adornos, etc. Yo creo que cada vez que salía a la universidad, mi perro jugaba a que era Indiana Jones, Spiderman o algo así. Luego cuando salíamos de viaje, generalmente a Ixtapan de la Sal, el pinche perro se subía a los montes como si fuera piso plano. Perseguía a los terneros, se revolcaba en caca y luego trataba de reproducirse con las vacas… lo cual hubiera sido bien bonito tener un perro con cuernos.

Recuerdo que alguna vez trataba de burlarme de mi perro cuando trataba de comer un hueso sobre la baldosa. Era muy chistoso verlo cómo caminaba con el hocico en el piso, tratando de buscar algo que aguante la presa para poder morder. Yo me paré frente a él y extendiendo mis pulgares le decía “¡bien hecho, por no evolucionar!”. Parpadeó dos veces y comenzó a lamerse sus partes… A lo que respondí “ah… ya te entiendo, tienes razón… no lo había visto así”.

En sus cortos 4 años de vida (28 en años caninos) ha tenido 13 hijos, ha atravesado dos puertas de cristal, se ha escapado 438 veces, ha tenido 23 567 aventuras románticas con su cobija, ha comido 132 veces su propio peso (incluyendo las veces que encontró la bolsa con las sobras de la fiesta), ha visitado 3 países y ha vivido en dos de ellos. ¿Cómo lo voy a considerar un perro? Orión guarda en sí la filosofía hedónica, es el mejor representante de los Hedos (que por cierto, alguien tiene que escribir sobre los Hedos… y creo que yo lo voy a hacer eventualmente). Más que un perro es mi maestro y creo que él sabe cómo vivir feliz su vida. Me hubiera hecho mucha falta… perro de mierda.

3 comentarios

  • hiruc escribió:

    salud por orión! debe estar orgulloso de tener una mascota como tú, amigo.

  • Genial que lo hayas encontrado. Este post me recuerda una ocasión que encontramos un golde retriever, así todo cachoro; en esa ocasión buscamos por aire, mar y tierra y no encontramos a sus dueños.
    Saludos.

  • luchoo escribió:

    Jajajaja grande Orión!!!
    Ese día fue un cague verlo con la barriga tan gorda y queriendo hacerle la cruzada el pana Andrés jejejejeje…
    Es un Hedo!

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